Hace algún tiempo que descubrí el “El club de las malas madres”, y he de reconocer que no puedo dejar de leerlo porque parece que todo lo que me pasa y le pasa a las mamás que conozco está retratado y reflejado en esta web. Algún día hablaremos de este club en profundidad, pero hoy voy a centrarme en un artículo que leí hace tiempo pero que recuerdo cada poco porque creo que todo lo que dice es una realidad.

El artículo se titula “Cómo ser malamadre y no morir en el intento: una malamadre maleducada” , está escrito por Rosa Salvador y dice así:

¡No llego! ¡Que no llego!, al buen jefe no se le ocurre otra cosa que despachar a la hora de salir, no sé de que me extraño y luego el teléfono.. Estoy segura de que tienen una bola de cristal y saben cuando necesito salir en punto, no sé como lo hacen, mi bola en cambio nunca tiene pilas, argggg… ¡No llego! ¡Que no llego!

Ya estoy en la guarde. La profe, joven, rubia, guapa y sin el título de malamadre, me mira con cara de “yasabiayoqueestallegabatarde” y yo con una expresión angelical le digo, siento el retraso, el jefe, el teléfono y balbuceo mil excusas más, pensando ahora te pregunto ¿Crees que el buenhijo aprobará este curso? y la descoloco, que se fastidie, ya verá ella cuando le toque ser malamadre, pero me callo y sonrío…  Acabo la reunión, parece que si, que aprobará y el año que viene irá a P5. Tengo un buenhijo listo, muy listo, sonrío para mí, venga pa casa, corre, corre ¡No llego! ¡Que no llego!

En el coche el buenhijo me acaba de hundir “mami, la madre de Clara siempre llega a tiempo, pregúntale como lo hace”. Argggggg Cría hijos, para que te claven puñales.

Llego, por fin, llego, el baño, el juego, la cena, mientras pongo una lavadora, recojo el salón que parece un campo de batalla y llega el buenpadre con su beso y su ¿Qué tal el día? Seguido de… hoy he tenido un día horrible y tu ¿qué tal?…¿le cuento?…. desde las 8 que he salido de casa, ¿de verdad le cuento mis 12 horas? Mejor no, vuelvo a sonreír. Pienso que también le preguntaré a la mami de Clara que tengo que responder.

Me siento agotada, enfadada, no he acabado toda mi lista de tareas del día, no he preparado la mitad de lo que pensaba para mañana, no me apetece hablar con el buenpadre, ni coger el libro que tengo pendiente de la mesita, ni llamar a Pepa para preparar mi cumpleaños, ni… lo que de verdad me apetece es desaparecer, tirarme en el sofá y que me trague.

¿Te suena lo que estás leyendo? A ti y a mil más, nos suena mucho, demasiado. Es el síndrome de malamadretrabajadoraesposaymártir. El tema de este post no es el nombre que le quieras dar al síndrome, el tema es el calificativo que te das a ti misma. ¿Que te dices? ¿Cómo te hablas?

Por mi trabajo me encuentro con un montón de malasmadres, estresadas, multitareas que además de todo ello, se cuentan una historia horrible y equivocada sobre ellas mismas. El no llego, no puedo, no sé, no soy capaz…está en cada frase que pronuncian sobre su vida personal, profesional y social. Mi trabajo es hacerles reflexionar, como ahora hago contigo a través de este post. Hacerles ver su mala educación emocional.

Realiza un sencillo ejercicio. Cómprate una libreta de esas baratitas y pequeñas, que puedas llevar en el bolso para tenerla a mno y anota en una hoja cada día todo aquello que haces y que te cuesta un esfuerzo. Vale todo. Desde ir a la tintorería (cosa que te quita tiempo y te hace salir de tu ruta diaria) a llamar a tu tía Concha para felicitarla (porque se enrolla siempre, tu no tienes tiempo pero si no la llamas tienes mala conciencia). Anota esas mil cosas que tu sientes que haces con esfuerzo. Hazlo varios días, como una especie de diario de tareas realizadas. Cuando pasen dos o tres días, antes de acabar tu jornada, lee detenidamente todo aquello que has hecho. ¿Crees que cabe en tu vocabulario el no llego, no puedo, no sé, no soy capaz…? ¿A que no? Pues ni te cuento cuando lo revises a 15 días vista, o a un mes.

Eres capaz, eres muy capaz. Sacar adelante el trabajo de malamadre, trabajadora, pareja, amiga, buenahija… y un montón de cosas más que irás descubriendo en tu diario de tareas, sólo debe enfocarte a lo maravillosa que eres, lo lista, lo polifacética, y al “nena tu si que vales”.

Hace tiempo, mucho tiempo ya, alguien me dijo: “Vale más cenar una manzana con amor que un menú equilibrado con enfado”.  No lo entendí, era joven. Ese es mi regalo para ti, mi aprendizaje. Dedica una tarde a la semana a romper normas, llega a casa y tírate por el suelo con tu buen@hij@, bañaros juntos, dale de cenar lo que no toca y reír, reír mucho. Disfruta, sal de tu rutina y date permiso, sobretodo date permiso.

No te enfoques a lo que no te da tiempo a hacer, mira en cambio todo lo que si haces. Verás como la cosa cambia. Y el/la buen@hij@ crecerá, y cuando mires en la distancia esta etapa de tu vida, sólo añorarás todo el tiempo que no disfrutaste. Así que empieza a hacerlo ya. No mires la películas americanas donde nunca aparece la señora de la limpieza y está todo impoluto, las mamás son guapas y delgadas, siempre maquilladas, preparando cumpleaños magníficos donde desde las tarjetas a la tarta lo han hecho todo ellas. Son películas, ficción. No te enfoques a que la casa esté más o menos limpia, no importa lo que la profe piense, lo único que importa es que seas feliz este y cada día de tu vida, que disfrutes de tu momento, del ahora, con tod@s aquellos que te acompañan y que cuando mires atrás recuerdes cada uno de los momentos maravillosos que has disfrutado.

¿Qué os ha parecido el articulo? A mi una verdad como un templo, y además creo que nunca hay que pensar que somos malas mamis, somos perseverantes, luchadoras, exigentes,… Espero que compartáis conmigo vuestras opiniones en esta entrada, en nuestra página en facebook o en nuestro perfil en twitter.

 Feliz martes a todos!

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